Análisis y Crítica/Prólogos y presentaciones

PONENCIA: La reconstitución de escena a través del archivo ephemera

PONENCIA: La reconstitución de escena a través del archivo ephemera.
Mesa 1: DIEZ AÑOS DE CONFLICTO ESTUDIANTIL EN CHILE: ARCHIVOS, MEMORIAS E HISTORIAS
Integrantes: Gonzalo Díaz, Sebastián Valenzuela Valdivia, Claudio Ogass, Vicente Larrea
Modera: Luis Thielemann Hernández.
Keyword: Archivo, ephemera, Eugenio Dittborn, Gonzalo Díaz

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La intervención aquí presente está enfocada en cómo se conforman los archivos y en la capacidad que estos poseen para reconstituir el relato de una escena, siendo empleados como un mecanismo de resistencia contra memorias altamente instauradas en contraposición con otras omitidas u olvidadas. En específico, nos centraremos en aquellos materiales ephemera que entran como un material “nuevo” al archivo, dilucidando a su vez, cuáles son algunos de los criterios que consideramos para el ingreso de este tipo de materiales que muchas veces son desechados por las instituciones que los evitan por su irrelevancia, ambigüedad o múltiple militancia en sus contenidos y formas.

Sin duda, en los últimos años la proliferación de archivos físicos como virtuales han abogado por reconstituir diversas escenas. Posicionándose frente a una ausencia en que se ha puesto el ojo sobre aquellas piezas faltantes que comúnmente se han encontrado ocultas o que han sido fragmentarias y marginales. Estos movimientos e intereses gestan una reconstitución físico-espacial que permite la recuperación de la memoria, rehabilitando diálogos necesarios entre el pasado y el presente para romper sincronías altamente establecidas. Como diría Boltanski “su producción está para combatir la memoria con mayúscula, aquella que está escrita una y otra vez en libros, en que el mito funda la historia”. Por lo mismo, el objetivo de conformar un archivo decae en realizar las reconstituciones de aquellas memorias olvidadas, silenciadas y opacadas, a través de piezas documentales pasadas que se encuentran desprovistas de su realidad temporal-espacial, reinsertando y contextualizándolas desde un presente. Esta nueva inserción, es dispuesta en diversos formatos y espacios, en que el investigador articula las piezas, proponiendo nuevos discursos y diálogos alrededor de ellas.

Bajo estas premisas, los archivos han utilizados diversos modos de representación que develan acontecimientos y modos de pensar del pasado; Groys nos diría que las piezas evocarían un mundo, o en palabras de Deotte, hablaríamos que éstas nos muestras un modo de hacer época. El mundo o época develado por el archivo puede irrumpir en nuestros sistemas de valores, cosmovisiones e idiosincrasia, transformándose en una radiografía epocal.

En esta ocasión, Tanto el Archivo y Centro de Documentación de la FECh como el Centro de documentación de las Artes Visuales han empleado diversas estrategias para la conformación y puesta en valor de piezas documentales que articulan esta mencionada radiografía. Siendo además contabilizados como materiales patrimoniales que bordean campos sociales, visuales, políticos y culturales. En el caso particular de CeDoc Artes visuales se ha trabajo específicamente con la escena local de las artes visuales entre los 70 y los 2000, gestando colecciones y fondos que den cuenta de los diferentes universos productivos de obras y de los discursos que las rodean.
Los materiales de trabajo más acopiados, han sido variadas publicaciones impresas a través de offset, fotocopia o serigrafía, las cuales han decantado en catálogos y libros. Sus materialidades se caracterizan por el carácter rudimentario y manual que condiciona pequeños y acotados tirajes. Característica, que ha producido el aumento de su estatuto aurático, en desmedro de los altos costos y acotado acceso, impidiendo su masiva circulación.
Como respuesta a este problema, CeDoc ha empleado diversas estrategias de investigación y difusión para la conformación y puesta en valor del archivo. Su primera etapa, fue iniciada desde cero, y se caracterizó por recolectar, investigar y conformar los primeros cimientos documentales en torno al arte nacional. Dentro de ellos encontramos catálogos y libros de fuentes primarias y secundarias, en que sus tirajes y accesos eran acotados. Las piezas aquí recopiladas, archivadas y dispuestas al público se transformaron en materiales icónicos para el periodo en cuestión. Libros como Cuerpo Correccional (1980) de Nelly Richard, La feliz del Edén (1983) de Dittborn y Leppe, o Del espacio de acá (1980) de Ronald Kay, han sido emblemas de investigaciones colaboradas por CeDoc u otras independientes que emplearon estos recursos.

Estos textos críticos o teóricos que conforman parte del acervo de CeDoc, fijaron los saberes de la escena local de esos años, transmitiéndose luego de haber existido un panorama muy precario o de lugares comunes, con grandes baches historiográficos que aportaban a la permanencia de discursos míticos y endogámicos. Es por ello, que uno de los intereses principales de CeDoc, fue retomar aquellos discursos canónicos para agitarlos desde tres acciones: visibilizar por medio de donación y adquisición de documentos, un conjunto de materiales olvidados que podrían venir a abrir relatos paralelos o subyacentes a los conocidos; fomentar el uso de estos “nuevos” materiales por medio de las lecturas, estudios e investigaciones de las piezas documentales. Y por último, ofrecer un catálogo digital que permitiera buscar y descargar en pdf los documentos inaccesibles e inencontrables de las décadas de los 70 hasta los 2000. El archivo digital, lanzando en el año 2012 ha permitido disponer en una plataforma remota, documentos de libre acceso y descargables para usuarios e investigadores.
La segunda etapa está destinada a difundir e incentivar la lectura y el estudio de los documentos ya acopiados, a través de la convocatoria anual del Concurso de Ensayos de Investigación desde el 2010. Este proceso de investigación produjo una revisión y conformación especializada de nuevos fondos de archivos con otros materiales, entregando mayores detalles de documentos ya ingresados en la primera etapa. Un porcentaje de los materiales acopiados e investigados aquí, son definidos a través del término ephemera, el cual se utiliza para categorizar materiales escritos o impresos de corta duración, y del cual su producción no está pensada necesariamente para ser mantenida, archivada, ni conservada. Dentro de ellos encontramos afiches, flyer, folletos, trípticos, cartas, sobres, postales, entradas, boletos, calendarios, entre otros. Cada uno de estos nuevos materiales se transforman en pequeñas huellas que posteriormente son utilizadas para reconstruir o representar documentalmente la escena artística nacional.
El filosofo alemán, Boris Groys, dedica uno de sus más celebres libros a analizar el ingreso de nuevos materiales al archivo y sus diferencias en el estatuto de aquellas piezas que forman o no parte de él. Para ello, persiste en la idea de que todo archivo se transforma en una máquina de producción de recuerdos, fabricando historias a partir de los materiales de la realidad, que no han sido recopilados o ingresados. Por tanto, el documento ingresado debe representar la vida exterior a él, no rescatando lo que se encuentra en su interior, sino aquello que justamente está fuera y que puede representar su propia realidad
El enfoque en las piezas faltantes permite al archivo que sus piezas ingresadas posean como condición un carácter pasajero, actual e insignificante. Esta condición se responde principalmente porque si no fuera insignificante ya estaría en el interior del archivo.
La importancia que adquiere el material o documento es justamente posterior a su proceso de adquisición e ingreso, por tanto, uno de los intereses principales para su arconte, coordinador o director es su condición de vocación de exhaustividad, pudiendo ser capaz de representar en mejor medida aquello que está fuera del archivo. En resumen, diríamos que lo nuevo de un archivo está conformado por una combinación entre una otredad formal (algo que esta fuera del archivo) y además por su falta de valor (diferencia de estatuto entre el ingresado y el no ingresado). En este caso, el material ephemera cumple inmanentemente con la naturaleza de estatuto. Al no ser un material hecho para ser mantenido, acumulado y guardado comúnmente es olvidado y silenciado. Lo que muchas veces gestaría carencias al tener la capacidad de representar de mejor forma su propia “realidad”.
Uno de los ejemplos más emblemático en torno a la conformación de archivos a través de ephemeras y, en específico por medio de afiches, es el fondo documental de la Biblioteca Nacional de Francia, que alojó gran parte de la producción gráfica elaborada en el 68 por el Atelier Populaire. Este colectivo que jamás produjo materiales para ser acopiados y conservados, luego del término de las revueltas sufrió paradójicamente una fetichización de su producción gráfica, siendo comprada a coleccionistas independientes que obtuvieron los afiches de las mismas calles donde eran difundidos.

En el caso de CeDoc, el material ephemera acopiado se ha transformado en piezas fundamentales que permiten dar pistas de las actividades (invitaciones y afiches), correspondencias (cartas) y procesos (maquetas) de la escena nacional. Gran parte de estos materiales fueron obtenidos a través de adquisiciones y donaciones de los propios artistas. Como ya mencionamos, la condición inmanente del ephemera es su devalúo innato, por ende, muy pocas personas coleccionaban o guardaban dichas piezas.
Cada uno de estos afiches, invitaciones o maquetas presentan un doble diálogo inseparable a su materialidad; por un lado a través de la historia del propio objeto y, por otro, aquella historia que el objeto puede narrar. En términos lingüísticos, hablaríamos de su significante; observable y leible a través del desgaste, color, grietas, dedicatorias o tachaduras y, de su significado; por medio del contenido mismo expuesto en él.
Dentro de este doble diálogo en la materialidad de las piezas documentales de CeDoc, podemos encontrar distintos ejemplos que tras revisiones del propio equipo de trabajo del centro o, por los mismos investigadores, hemos ido construyendo diálogos y relaciones entre ellos.

Una de las piezas más consultadas en nuestro archivo histórico, es la publicación delachilenapintura, historia (1976) de Eugenio Dittborn, quien realiza este catálogo para la muestra Dittborn, dibujos expuesta en Galería Época. En CeDoc se encuentran tres versiones del mismo documento, la primera de ellas con 8 páginas en un papel couché, la segunda, en el mismo material pero sólo 4 páginas y, una tercera, nuevamente con 8 páginas pero en formato fotocopia. Según los registros y fechas de inventario, este material es ingresado en primera instancia como fotocopia, en respuesta a los costos elevados y a las dificultades en su acceso. Luego, ingresa en el formato original y, posteriormente se suma aquel que se encuentra incompleto. Nuestro primer problema surge al saber que existe sólo un formato “original” dentro de los tres existentes, pero justamente como respuesta a ello surge aquel estatuto material que entregan las huellas y rastros de su posible uso. Uno de estos ejemplares, posee un timbre que dice “Leppe Director”, a diferencia de los otros dos, este material incompleto pero con aquella firma, nos proporciona un dato posible a corroborar. Dentro de las primeras hipótesis este timbre podría responder a alguna colaboración de Carlos Leppe con Eugenio Dittborn, la cual se presentaría como un indicio a la posterior colaboración en 1979 con feliz del edén. Cómo se puede observar, el material ephemera, incompleto y en fotocopia permite elucubrar una posible hipótesis colaborativa entre ambos artistas, la que debiera ser resulta posteriormente a través de la investigación misma. En este caso, el documento narra sus posibles historias a través de sí mismo. Su estado de uso, escrituras o timbres añadidos incorporan nuevas cotas de significación.
Otro caso recientemente hallado fue la reconstrucción de escena en torno a la obra Hijos de la Dicha (1978) de Gonzalo Díaz. Nuestro primer acercamiento a la obra fue a través del afiche del VI concurso Colocadora Nacional de Valores en 1980, del cual Díaz obtiene el Premio Salón. Posteriormente, tras investigaciones en terreno con coleccionistas privados, dimos con el afiche de una exposición titulada con el mismo nombre, el cual correspondía al lanzamiento de un catálogo. En esta ocasión, no aparecía el nombre de Díaz, sino que la información básica para la asistencia (Dirección, Fecha y Horario) y el nombre de los 4 autores que escribieron en la publicación (Mellado, Arqueros, Lara y Reymond). Este nuevo material, aleja la mirada sobre Díaz al no encontrarse en dicho afiche, pero a su vez, gesta el distanciamiento necesario para retomar la búsqueda de dicho catálogo.
Meses más tarde, este material es conseguido a través de un préstamo en el cual, completamos la información requerida, corroborando que Gonzalo Díaz participó como curador de la muestra. Este recorrido y reconocimiento documental, confecciona un panorama en torno al título hijos de la dicha. En este caso y, a diferencia de Dittborn, el documento como objeto nos informa a través de su contenido o significado, el estado natural de los documentos permite generar las relaciones y el posible panorama en torno a una obra y/o muestra.

Como se ha podido observar, la constitución de un archivo y el posterior trabajo con su material documental permite re-armar panoramas a través de un conjunto de piezas. En este caso, los materiales ephemeras, que comúnmente son desechados o no acopiados por instituciones tradicionales, son rescatados con el objetivo de hallar aquellas piezas que dan cuenta de un sinfín de acciones que comúnmente no eran visibilizadas. Por ejemplo, la producción de invitaciones o flyer fue relativamente transversal para cualquier acción artística, por ende, a través de ella, el panorama reconstruido puede ser bastante mayor que por medio de catálogos; documentos que su producción era más acotada, especializada y comúnmente subsidiada por particulares. Dentro del mismo universo de las invitaciones, existían algunas dirigidas y distribuidas directamente en los domicilios de sus invitados, conteniendo un sobre, firma, dedicatorias y timbre, estos materiales o huellas anexas aportan aún más a dilucidar el panorama reconstruido.
En el caso de los afiches de Atelier Populaire, los afiches en CeDoc o los recopilados y archivados por la FECh tienen como característica transversal, su transformación en materiales de registro de la contingencia. La elaboración de éstos, se encuentra condicionada por el estatuto efectivo de su comunicación. Su propia materialidad condiciona que su contenido tenga mensajes claros, directos y alusivos a su realidad más próxima, sumado al carácter efímero del soporte, el cual no aboga por su permanencia material pero si por aquellas ideas que nos intentan comunicar, y que podemos conectar, debatir, y en el futuro, relatar

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